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Dicen los que saben de esto, que el patrimonio financiero de los siete mil millones de habitantes de este mundo es de 73 billones de euros.Pero,si se echan bien las cuentas,en los estados donde vivimos la inmensa mayoría de esta población solo aparecen unos 67 billones. Nos faltan casi seis. ¿Dónde están? El profesor de la London School of Economics Gabriel Zucman se ha puesto a buscarlos y los ha encontrado: unos cuatro billones están ocultos en Singapur, Hong Kong, Bahamas, las islas Caimán, Luxemburgo y Jersey. Pero Suiza es, claro está,el escondrijo mayor, con 1,8 billones. En su libro La riqueza oculta de las naciones. Investigación sobre los paraísos fiscales, que acabamos de publicar y del que Thomas Piketty dice que es de lectura indispensable, Zucman nos cuenta los mecanismos que utilizan las grandes fortunas y los conglomerados empresarialespara evadir impuestos, calcula el coste que supone para todos nosotros y propone los medios para poner fin a los paraísos fiscales y recuperar nuestro dinero.

pasado presente editores blogPocas batallas en la historia, si es que hay alguna, tienen una carga de significación tan poderosa como Waterloo. La generación que la vivió y todas las que siguieron, al menos durante un siglo (después vinieron atrocidades mayores), consideraron que la historia de Europa había cambiado de forma decisiva en aquel campo de batalla, que había dado paso a un tiempo nuevo, el de la contrarrevolución y la supremacía inglesa en el mapa mundial. El combate fue una carnicería terrible, hasta el punto de que el vencedor, Wellington, dijo que no había visto nunca nada igual y esperaba no volver a verlo jamás. El resultado fue de signo incierto durante buena parte de la jornada y bien pudo haber caído del lado francés. Desde el punto de vista del gran protagonista (y gran derrotado), los hechos tienen un componente dramático muy poderoso: Napoleón regresa del destierro en Elba, recompone su poder en cien días, se abalanza sobre sus enemigos, inferiores en número, y ve cómo su segunda oportunidad se le escurre de los dedos. Todos estos elementos confieren a Waterloo la dimensión de los mitos: una época entera concentrada en un solo día de furia y muerte. El 18 de junio de 1815.

 

pasado presente editores blog  Desde que Ángel Viñas comenzó a documentarse  para escribir El oro español en la guerra civil (Instituto de Estudios Fiscales, 1976) hasta este libro sobre Las armas y el oro: Palancas de la guerra, mitos del franquismo, han transcurrido casi 40 años. Una vida de investigación infatigable en todos los archivos posibles, españoles y extranjeros,  de análisis ponderado y escrupuloso de los hechos y de desmontaje, pieza a pieza, de los fraudes y mitos de Franco y del franquismo. Este libro que hoy presentamos supone la demolición de los cuatro pilares básicos de la mitología franquista sobre la guerra civil española.  Desde la ciencia histórica, hasta el día de hoy, nadie ha podido refutar las conclusiones del profesor Viñas.

Y, sin embargo, Ángel se sigue preguntando –también lo hace en este libro-- ¿por qué, tras publicar los resultados inapelables de su investigación científica, coincidentes y validados por otros grandes historiadores profesionales, los mitólogos siguen escribiendo y publicando papeles que, saltando sobre lo ya demostrado, glosan y defienden el Antiguo Testamento franquista? Pues bien, querido Ángel, ya he encontrado la respuesta a tu pregunta.

pasado presente editores blogEl 16 de marzo de 2015 fue un gran día para las Artes: tras descender trabajosamente a las profundidades de una cripta madrileña y rascar allí unas cuantas maderas podridas, unos expertos lograron reunir una pequeña cantidad de abono compuesto que responde al nombre de Miguel de Cervantes. O quizá no del todo, porque al parecer no puede saberse a ciencia cierta: la nueva reliquia es tan dudosa como las miles que la han precedido en nuestra historia. Pero no hay mal que por bien no venga, como decía otro gran aficionado a las reliquias: cualquier momento es bueno para que se hable de Cervantes, sobre todo si ello nos impulsa a leerlo.

O a querer conocer cómo fue su vida, sobre la que sabemos más de lo que se piensa, sobre todo si se sabe leer con atención y rigor histórico, como ha hecho Jorge García López en Cervantes: la figura en el tapiz. Subsiste la impresión de que Cervantes tuvo una vida desafortunada, con más sombras que luces. No digo que no: graves heridas en la batalla de Lepanto que lo dejaron inválido, cinco años de cautiverio en Argel, una existencia errante, al menos un par de estancias en la prisión y grandes dificultades para hacerse un lugar en el mundo literario no parecen platos de buen gusto. Pero la misma historia puede adoptar otras tonalidades: siempre se sintió orgulloso de haber participado en batallas que consideró importantísimas y de las que salió vivo, a diferencia de los miles que perecieron en ellas; estuvo a punto de ser enviado a Constantinopla, de donde jamás habría vuelto, pero pudo ser rescatado a tiempo; desempeñó oficios que no eran subalternos, sino de cierto reconocimiento oficial; supo granjearse un círculo de amistades sólido y para el que realizaba distintos negocios; en sus últimos años alcanzó el éxito con el Quijote y pudo publicar muchas de las obras que había ido planeando y escribiendo; tuvo paz familiar; la muerte le llegó en su casa, a una edad avanzada, escribiendo página tras página hasta literalmente el último suspiro. ¿Es, ahora, una mala vida?

pasado presente editores blog                                                                                    Si la terre est couverte d’erreurs,

                                                                                   c’est  moins la faute de l’homme que des choses.

                                                                                                                                            DIDEROT

De todas las vidas de la vida,una de las más quiméricas ha de haber sido la del gallego Dositeo Carballal, de cuyo nacimiento en Tuimil, una pedanía del condado de Monforte de Lemos, se cumplen hoy trescientos años cabales. Hijo del chantre de San Vicente y de una bretona curandera y ama seca,Carballal fue instruido en latines por su padre con el fin de venderlo a la comunidad benedictina del Real Monasterio de San Xulián de Samos por 320 reales cuando el rapaz cumpliera los trece años. Carballal en Samos fue mozo de mulas, pescador de percas, cazador de corzos y, como fámulo de fray Estanislao, bibliotecario y botánico del monasterio, curador de las moreras blancas y sexador de gusanos de seda. Fray Estanislao era muy respetado en San Xulián porque había sido el encargado de ajustar el cilicio todas las mañanas al padre Feijóo, cuandoeste se ordenó de sacerdote en Samos, cosa que fray Benito agradeció mencionándole en una de sus Cartas eruditas y curiosas. Tenido por santo y loco, fray Estanislao contó a Carballal que, como él, era natural del reino de Galicia, de un pueblo llamado Dobromil, muy parecido al suyo, cuyo señor era el abad del monasterio benedictino de Sambos, junto al río Oribioskr, y que su país era el espejo negro del de Carballal.Se había refugiado en Samos años atrás tras desertar del ejército del archiduque Carlos de Austria, forzado a la milicia cuando acababa de hacer los votos mayores. Feliz por los conocimientos de latín del muchacho (y de su francés natal, desde luego), fray Estanislao, mermado por la ceguera, cedió, primero, la custodia de la biblioteca a Carballal, donde este halló las obras de Regnault de Segrais, de Desmarets de Saint-Simon y de Cyrano de Bergerac, pero sobre todo los cinco libros de Gargantua et Pantagruel, del benedictino Rabelais, que Carballal leyó y releyó,incansable, durante años.